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En 1957 mientras se celebraba en Bayamo (Cuba), la primera e histórica convención de esta obra cuyo primer nombre era entonces: IGLESIA CRISTIANA PENTECOSTAL DE CUBA fundada por el Rev. Luis M. Ortiz, en aquel templo descendió de una forma poderosísima la presencia del Señor, mientras hermanos danzaban en el Espíritu desde las ocho de la noche hasta la medianoche sin parar, en un servicio que duró hasta las dos de la madrugada, varios hermanos recibieron una gloriosa visión donde en medio de un resplandor que envolvía a todos, vieron la gigantesca carga que descendía del cielo y que Dios había puesto sobre el siervo Ortiz, y escucharon una voz muy fuerte que hacía estremecer el templo y que decía entre otras palabras: "Obreros, no dejen sólo a mi siervo Ortiz; cooperen con él, trabajen todos unidos a él como un solo hombre. Obreros oren y ayunen, todos unidos a mi siervo Ortiz"..."no puedo quitar esa carga que he puesto sobre mi siervo”…


Esa pesada carga es la carga de mi obra; que Yo he puesto sobre sus hombros, para que la lleve por todo el mundo.


Esta carga llegó también para cobijar a Venezuela de una forma especial y maravillosa.


Los Comienzos


La Obra del Movimiento Misionero Mundial en Venezuela, dio inicio en el año 1972, cuando se inició este esfuerzo de fe y de sacrificio en favor de la obra misionera y de la evangelización del mundo. Durante el mes de Abril del año de 1970, el hermano Orlando Anzola, un joven predicador, se encontraba leyendo el libro “Diseñados para Expresar su Gloria” en una librería evangélica de la ciudad de Caracas, cuando de repente fue lleno del Espíritu Santo y escucho la voz del Señor que decía: “Te he llamado, te he apartado, te formaré y capacitaré y te uniré a mi gran obra, te llevaré a las naciones, alístate y espera”. Fue a partir de esa experiencia que su vida cambio totalmente, creyéndole a Dios que le llevaría a las naciones y le colocaría en una gran Obra.


En los meses siguientes en reiteradas ocasiones Dios volvió a confirmar su llamado para con el Hno. Anzola, y fue entonces que en el mes de octubre, el Señor le dijo “Ya puedes salir de tu país y está atento a mi dirección, yo te diré cuál es la Obra Misionera a la que ya te he unido, no temas todo está preparado ya”.


Así fue como el joven predicador salió de Venezuela sin saber a qué país iría, pero con la firme convicción que el Señor iba con él. Bajo la dirección del Espíritu Santo el Hno. Anzola se dirigió a la Isla de Puerto Rico, allí fue recibido por una familia, la cual lo invito a un Congreso Internacional, y aunque al principio no estaba muy convencido al ver cómo trabajan todos los hermanos su reacción cambio a un profundo gozo, se sentía como si era parte de ellos, y su vida fue conmovida al ver el lema de esta actividad, “CON PENTECOSTÉS HASTA LO ÚLTIMO DE LA TIERRA”, se podía ver el globo de la tierra, una paloma que volaba y una gran antorcha encendida. Por ende a partir en ese momento y durante todo el congreso recibió la confirmación de que esta era la gran obra a la cual Dios le había llamado.


Pasaron dos años de mucha oración y preparación ministerial, y en el año de 1972 se funda la primera iglesia en el barrio José Félix Rivas de la ciudad de San Félix Edo. Bolívar y a su vez se da comienzo a la preparación y formación de los obreros que irían a llevar el mensaje de Salvación por todo el país.

En 1973 surge la iglesia en Caracas quien ahora es la sede central del Movimiento Misionero Mundial en Venezuela, luego en 1974 nace la iglesia en Maracaibo, asimismo en 1975 la congregación de Pueblo Nuevo en el Sur del Lago de Maracaibo Edo Zulia, y así sucesivamente se ha extendido la obra en todo el territorio nacional llegando a sus 23 estados con la Poderosa palabra de Dios. Conforme ha pasado el tiempo Dios ha ido salvando y levantando a hombres y mujeres con el mismo llamado y visión de los Pastores Ortiz.


Tomaremos unas palabras de nuestro amado hno. Ortiz:


“Somos conscientes, sabemos en lo más profundo de nuestro espíritu, por revelación de Dios que el Señor tiene una gran cosechas de almas en Venezuela, por medio de nuestro modesto ministerio y de los esfuerzos de esta gran labor. Dios nos concedió celebrar grandes y gloriosas campañas en Venezuela en la década de los 50, con inmensas multitudes y grandes milagros, y toda la nación fue movida, pues la prensa se hizo eco. Y en estos días un joven predicador venezolano nos escribió: “Varón de Dios no demore el llamado de Dios a Venezuela. El tiempo que le queda a Venezuela es corto. En oración por Usted y por su esposa, en la madrugada Dios me decía: ¡Yo los he llamado a ellos a Venezuela, levántate y escríbeles!”


“Creemos firmemente que Dios tiene algo especial para Venezuela en este año de 1972. No sabemos todo lo que Dios hará. No sabemos todo el tiempo que Dios nos guiará a dedicar a Venezuela. Ni nos sorprenderían los planes que Dios tuviera a bien desarrollar con respecto a nuestro misterio y esfuerzos relacionados con Venezuela. ¡Dios dirá! ¡Dios hará!”


Dios le permitió ver los frutos de su disposición y entrega.


Actualmente la Obra en Venezuela está dividida en 24 zonas de trabajo y cuenta con 751 iglesias y campos blancos y un cuerpo ministerial compuesto por 628 pastores y obreros. El Supervisor de Venezuela es el Rev. Ricardo Manrique Rincón, quien también preside la Junta Nacional de Oficiales, compuesta de 7 hombres de Dios. Cada zona de trabajo tiene asignado un presbítero, los cuales trabajan en unidad para el avance de la obra.


En complemento, la estructura de trabajo de la Obra del Movimiento Misionero Mundial en Venezuela, incluye Coordinadores de Distritos de las Campañas de Impacto Evangelistico, Líderes de jóvenes por zona. Cada uno de estos Liderazgos realiza actividades de zona y nacionales, incluyendo una convención anual y Confraternidad Distrital.


El plan de trabajo de la obra en Venezuela incluye campañas y concentraciones evangelísticas, retiros nacionales y de zona, convenciones, seminarios de capacitación de obreros, entre otros.


La Iglesia Central del Movimiento Misionero como sede de la obra del Movimiento Misionero Mundial a nivel nacional, cuenta con el privilegio de albergar la Oficina nacional. En la extensión del Silencio esta la disposición de las instalaciones para el Instituto Bíblico Elim, que cuenta con un personal altamente preparado de maestros de la Palabra de Dios y en el cual se preparan y capacitan las vidas para el continuo desarrollo de la obra y de la vida espiritual de cada uno de los estudiantes.